#AgroexportaciónSinExplotación

Una huanca en la quebrada de la Media luna

La nueva extirpación de idolatrías

Lo que queda de la quebrada de la Media Luna

"...y con todo eso unos dudaban, y otros creían que no había idolatrías, y daban muchas razones de dudarlo, hasta que la experiencia trajo el desengaño..."

Pedro de Villagomez -Carta pastoral de exhortación e instrucción contra las idolatrías de los indios del Arzobispado de Lima - siglo XVII

Publicado: 2014-01-25

Estas fotos tienen una fecha encima, pero podrían ser atemporales. Son de una quebrada llamada de la Media Luna, en las afueras de Lima, subiendo desde Jicamarca. Es difícil imaginarse un lugar más remoto en la ciudad. Técnicamente ya estamos en otra provincia, pero las ciudades, como la naturaleza, parecen no entender de fronteras administrativas (lineas en un mapa) y se extienden por el paisaje como una infección continua. Y en algún punto entre Jicamarca y Media Luna la ciudad gradualmente se termina, dejamos atrás la última choza y Lima deja de ser Lima para convertirse en otra cosa. 

Camino a la quebrada de la media luna


Otra cosa. Con un grupo de estudiantes de arqueología llegamos aquí buscando esa otra cosa. Según los registros del arqueólogo Lorenzo Roselló en el año 1976, a lo largo de las quebradas de Media Luna y Canto Grande se podía encontrar un campo de geoglifos (formaciones lineales de roca, vistas mejor desde el cielo), petroglifos (dibujos en piedra) y huancas. La de la foto de inicio es, por ejemplo, una huanca. Una piedra tallada y pulida en facetas, erigida de pie para funciones rituales.


Pabló josé de arriaga - Extirpación de la idolatría del pirú, 1621


Quiero detenerme aquí un momento, al lado de esta huanca. Tanta era la prevalencia de estas en el Perú antiguo que ya en el siglo XVII el padre Pablo José de Arriaga las consignaba en su manual para la extirpación de idolatrías, como un punto de adoración a ser destruido. En su labor de imposición de pensamiento los extirpadores de idolatría eliminaban los símbolos que pudieran mermar el poder del Dios único. Aún así, leyendo los libros que dejaron los extirpadores, quiero creer que algunos de ellos amaban secretamente aquello que habían sido llamados a destruir. Su análisis era exhaustivo. Era tremenda su labor intelectual, su aprendizaje de la lengua y las costumbres. Creo que su investigación, en si misma, solo pudo partir del amor. Sin embrago, como hombres de su época, su mente no podía escapar de la jaula de su espíritu. Su mayor legado fue, paradógicamente, eternizar en sus palabras las piedras que destruirían luego con sus manos.


una piedra horadada


Y ahora, cientos de años después, luego de varias campañas de Extirpación de Idolatría, luego de Arriagas, Avendaños y Ávilas, luego de sesenta y dos virreyes y cuarenta y ocho presidentes, en la quebrada de Media Luna, solo queda esa huanca, solo esa. Nada mas. Donde debía estar el resto de piedras erguidas, los geoglifos, los petroglifos, tal como los había descrito Roselló en 1976, encontramos esto: 


Lotes divididos

Lotes divididos, vista general

Aplanando el terreno


Y entonces me quedó claro. Al inicio dije que las fotos podrían ser atemporales. Es porque, aunque el daño ya está consumado en Media Luna, lo mismo puede estar sucediendo en otros lugares en este momento. En la batalla entre la piedra y el dinero, el ganador no es un misterio. La nueva Extirpación de Idolatría se llama boom inmobiliario. Los terrenos baldíos de las afueras se han convertido en bocados cada vez más suculentos para una ciudad que quiere dinero, que se lo come todo para defecar dinero. Se come a la gente, se come su futuro y sus esperanzas, y devora también su propio pasado.

ADCC, nos vemos.


Escrito por

C. M. Jumpa

Tomo fotos y escribo. Freelanceándome de vez en cuando.


Publicado en

AL DEMONIO CON LA CÁMARA

La exagerada vida y obra de un fotógrafo escribanpues@gmail.com