¡Resiste!

La Parada ya no es un mercado, es una trinchera

Los últimos días de un mercado que dejó de ser, aunque algunos se resistan a admitirlo.

Publicado: 2014-03-08

Un hombre pasa con un zapallo al hombro. Una tajada, para ser más exactos. Mientras camina la ofrece a un sol cincuenta, pero termina vendiéndola a un sol la segunda vez que peina la calle. Estamos en plena avenida San Pablo, en la puerta trasera de lo que fue, hasta hace poco, el mercado mayorista de La Parada, donde hoy se atrincheran algunos comerciantes para ver morir su hogar desde adentro. El muro amarillo parece protegerlos del futuro, un futuro en el cual La Parada no existe, y en su lugar ya se encuentra un parque llamado del Migrante.

el parque del migrante como epitafio de la parada

el movimiento se concentra en las afueras del ex-mercado

El zapallo del hombre

Los productos que aun quedan dentro salen poco a poco por aquí, bajo estricta vigilancia policial, y son rematados al menudeo en los alrededores. De ahí provenía, probablemente, el zapallo del hombre. El ex-mercado está cercado por todos los flancos. Las paredes que dan al mercado minorista de al lado, fáciles de trepar para cualquier peruano de piernas ágiles, fueron coronadas con alambre de púas y, debajo de los alambres, policías con perros enormes. Es tal la cantidad de efectivos que este debe ser, en este momento, el mercado mas seguro del país. Pero los minoristas, que nada tienen que ver con lo que pase del otro lado, se sienten incómodos.

¿Para qué tanta seguridad? ¿Para que no entre nadie, o para que no salgan? ¿Por qué nos vigilan como si fueramos delincuentes? me dice una señora que vende coca y me cuenta que, el otro día, debieron enviar alimento a los atrincherados haciéndolo volar en bolsas por encima del muro. Me consta que hoy ya hay un horario pegado en la puerta para permitir el ingreso de familiares con alimentos, pero aun así vi volar un par de bolsas fuera de hora por el lado de Av Bauzate y Mesa, donde el muro es mas amplio y bajo. 

Al parecer a la policia y al serenazgo no les preocupa que los atrincherados coman. Su verdadera preocupación se puede intuir por las tanquetas de la DINOES llenas de efectivos, por los serenos con armadura plástica y las barreras de policías antimotines apostadas a lo largo del frontis del mercado en Av. Aviación. ¿Planean acaso ingresar a la fuerza? ¿O es que, como decían los romanos, si quieres paz, debes prepararte para la guerra?

familiares llevando agua a los atrincherados

De nuevo en la puerta de Av. San Pablo la espera continúa. Una mujer policía, un serenazgo y un estibador conversan. El estibador sostiene que el mercado no va a morir, y que si Malzon Urbina se postula a la presidencia, votaría por él. La mujer policía dice que ella no arriesgaría su vida tontamente, que si ve venir una pistola trataría de salvarse sin importar si la sancionan.

publicidad de malzon urbina, futuro candidato presidencial

El serenazgo comienza a hablar de brujerias. La conversación se anima y se va por diferentes lugares. Un anciano pasa por ahí vendiendo caramelos, y pregunta a todos, con una voz bien sonora, si sabemos que el kion tiene, en verdad, dos nombres. Otro estibador, medio borracho, interviene. Hablan todos, policias y estibadores, de los pueblos de sus padres (todos de provincias). Algunos efectivos más, policiales y municipales, se acercan a escuchar. La gente ríe en la calle, separados todos por una baranda de metal, pero bien podríamos estar todos en una cantina, bebiendo por placer, separados por una pared de botellas. Pienso que cuando todo esto estalle, si es que estalla, toda esta gente no intercambiará historias, sino piedras, gases y disparos, y que si eso pasa yo estaré ahí para fotografiarlos. Pienso que el mundo es un lugar bastante raro, y que la historia nunca deja de repetirse.

Los productos salen para la venta al menudeo

la puerta se entreabre para la entrega de alimentos

un comerciante atrincherado se eleva por encima de la vigilancia


Escrito por

C. M. Jumpa

Tomo fotos y escribo. Freelanceándome de vez en cuando.


Publicado en

AL DEMONIO CON LA CÁMARA

La exagerada vida y obra de un fotógrafo escribanpues@gmail.com